martes, 26 de marzo de 2013
RIGUROSAMENTE TIESO
El sorprendente grupo Siempre Así ha sacado una canción que se titula “Completamente tieso”. Eso me ha hecho recordar a un amigo mío muy simpático que decía cuando las cosas no iban bien, que estaba “rigurosamente tieso”.
Esta figura, la de estar rigurosamente tieso, debería de enseñarse en las facultades de económicas y también en la de empresariales. Porque uno puede estar: chungo de papeles, con media ruina, media ruina en lo alto, tieso como las garrochas de los vaqueros, mohama de Barbate, boquerón, a dos velas, y debiendo hasta de callarse. Pero estar “rigurosamente tieso” es una figura que supera a todas las demás.
Y significa que el damnificado necesita, en vena, dos inyecciones de capital del Banco de España, como mínimo, para evitar el no poder respirar. Así está hoy día más de uno. Vendiendo la moto para poder comprar la gasolina.
¿Qué no puedes pagar la hipoteca? Te comprendo. Porque a mí me han cortado hasta las luces del coche.
Completamente tieso. Siempre así. Tieso.
M.M.
miércoles, 13 de marzo de 2013
EXAMEN
-¡Vamos a ver, señor
Fernández! Díganos: ¿a qué cantidad de calorías habría que someter el azul de
metileno para que la ebullición se produjera, sin mezcla de nitratos básicos?
-Mi padre es el director
general de la Unión Mercantil de Bancos Poderosos.
-Bueno, entonces díganos.
¿cuántos y cuáles fueros los reyes godos, por orden cronológico y nombres?
-Además, mi padre dirige la industria
de madera de ébano en el Congo.
-En ese caso, ¿sabría
decirnos quién descubrió el Polo Norte?
-También tengo un tío carnal
que es el gerente director de la Automóvil Corporation Limited, de Washington.
-¿Puede decirnos, en tales
circunstancias, quién descubrió América?
-¿Ha oído hablar de Ford,
señor profesor? Pues era íntimo de mi abuelo y ahora, sus hijos, de mi padre.
-Díganos cuántos fueron los
Reyes Magos.
-Y el mes próximo, mi padre
comprará todas las acciones de la Hünter Krogger Fritz Petrolera-Responda:
¿cuántas son dos y dos?
-Y cuando muera mi abuelo,
heredamos otros cinco mil millones.
-¿Una y una?
-Toda la provincia de
Guadalajara, Barcelona, Almería y las Vascongadas son nuestras.
-¿Recuerda cómo se llama
usted?
-Pedro.
-¿Cómo más?
-Mi hermana Marisa es novia
de un nieto de Rockefeller.
-En fin, díganos lo que
quiera.
-¿Lo que yo quiera?
-Sí, señor.
-Pues…
-Está bien: aprobado. Puede retirarse.
M.M.
M.M.
martes, 5 de marzo de 2013
UN SIMPLE DETALLE
Aquella mujer me gustaba
mucho. Es más, muchísimo. Era bella, de bonita figura y probablemente honesta,
cosas éstas que siempre suelen ir aparejadas. Le dije que se casara conmigo,
pero se negó, alegando que desconocía todas las circunstancias que forman mi
personalidad.
Le hablé de mi amor por los
animales, por lo libros, por la música, por lo niños e incluso por la
arquitectura. Pero ella me rechazaba una y otra vez. Entonces le hablé del gran
amor que sentía por ella, y que me comprometía a no hacerle proposiciones
deshonestas hasta pocos días antes de nuestra boda. Tampoco aquello pudo
convencerla.
Dirigí entonces mis ataques,
haciéndole ver que yo era un gran patriota, un buen católico y un ferviente
esclavo de la amistad. Mas tampoco aquello hizo mella en su indiferencia.
Por último, ya no sabiendo a
qué recurrir para que accediera a mi deseo de matrimonio, le hablé –no se me
había ocurrido antes- de mis posesiones, de mis bienes y riquezas, de mis
fincas rústicas y urbanas, de mis cuentas corrientes en la mayoría de los
Bancos.
¡Y se produjo el milagro! Me
dijo que sí, que se casaría conmigo en cuanto yo quisiera.
¡Pensar que puede uno perder
la gran ocasión de su vida por un pequeño fallo de la memoria! ¡Por un simple
detalle!...
M.M.
M.M.
lunes, 25 de febrero de 2013
SOBRE LOS LIBROS
Hace poco que he empezado a leer libros en un lector
digital, al que le llaman e-book , por aquello de la facilidad del transporte,
por sus múltiples herramientas (corrector, tipo y tamaño de la letra,
anotaciones, diccionario…).
Sin embargo carecen de calor. Sí, me expresaré. A mí, y cuando leo libros antiguos, por
ejemplo, me produce una extraña sensación. Imagino que habrán tenido muchos
otros dueños antes que yo. ¿De quién habrá sido este libro?, me pregunto.
Estoy convencido de que los libros viejos tienen algo
especial, como si tuvieran alma. Como si guardaran el secreto de todos aquellos
que los habían poseído con anterioridad. Porque cuando se lee un libro, en su
lectura ponemos parte de nosotros mismos, de nuestra esencia, de nuestra alma,
y el libro se impregna de ella.
Las palabras se mezclan con los pensamientos del que lo está
leyendo y lo transforman. Por eso, un libro nunca es igual a otro, aunque sea
el mismo ejemplar y la misma edición. Cuando salen de la imprenta sí son todos
iguales, pero en el momento en el que alguien los lee adquieren una vida
propia. Los libros se crean para leerse, no para estar en una biblioteca
apilados. A mí me gusta dejar libros, aún a costa de saber que seguramente no
me los devolverán. Al menos tengo la costumbre de firmarlos en el mismo momento
en que los compro, así siento que siempre serán de mi propiedad.
También me gusta que mis amigos me prestaran otros, ya que
es como si me entregasen una pequeña parte de sí mismos. Y es entonces cuando
siento que ese libro vuelve a recuperar otra vida, vuelve a vivir, fluye por la
vida de los demás.
M.M.
M.M.
domingo, 3 de febrero de 2013
Un poco de historia
Al regreso de la batalla de los Treinta Años, don Iñigo López de
Mendoza, Señor de Hita y Buitrago, Marqués de Santillana, llegaba un tanto envejecido.
Hasta el punto de que su esposa y sus hijos siameses no lo reconocieron.
Entonces el Marqués se retiró a un lejano Parador de Turismo, y se dedicó a
escribir églogas, como podía haberse dedicado a cualquier otra chorrada. Una
égloga estaba escribiendo, al estilo de Garcilaso, cuando fue precisamente Garcilaso
de la Vega el que se sentó a su vera, en el soleado patio del parador, donde el
agua de la fuente murmuraba, la luz sonreía, los pájaros revoloteaban, y las
gallinas ponían un huevo detrás de otro huevo.
Garcilaso no dijo nada, pero bien que ocupóse de que la su rodilla izquierda
rozara la derecha de Iñigo. Éste sonrojóse levemente y apartóse una cuarta
sobre el banco de piedra. El de la Vega se le aproximó de inmediato y acarició
con la su mano derecha la mejilla rosicler del Marqués. El cual dijo, bastante
molesto: “Me da la impresión, Garcilaso, de que sois algo parguela. Vuestro comportamiento
se me antoja equívoco”. “De equívoco nada, monada”, replicó Garcilaso. “Yo no
equivoco a nadie”.
En esto, hizo acto de presencia el padre prior del Parador. El Parador
era un antiguo monasterio que conservaba su patio, su claustro, su capilla abovedada,
a la sazón comedor, y también conservaba a su padre prior. Y a sus gallinas. El
venerable fraile, que se había percatado del acoso del poeta, reconvino a éste
con palabras de amonestación. Pero esas palabras, que fueron fundamentales para
el devenir de la Historia, las consideraremos más adelante.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Te estoy buscando a ti...
Me gustaría que cada noche fuera un
principio y un fin.
Odio la rutina, los compromisos, la
obligación de ser fiel a la imagen de tener que comportarme como tú esperas que
me comporte.
Quiero que cada semana sea distinta. A
veces me da la impresión de que me dejo llevar, de que no hago lo que yo
quiero, sino lo que de mí se espera. A veces me pregunto si era esto lo que
buscaba. Si era esto lo que yo quería.
Me gustaría empezar de nuevo cada día. Acércate como si me conocieras. Como si
fuese la primera vez que pisas mi casa. Olvídate de lo que ayer hablamos, lo
pasado es pasado. Esta noche es la noche.
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