martes, 23 de octubre de 2012

Y LLEGÓ ASIER.


Dicen los viejos corazones en sus años de acopio de experiencias,
que agosto es el mes que guarda el secreto de los doce meses completos.

Otros aducen también diciendo que agosto quien no goza de él está loco.

Yo he tenido la dicha de haberlo disfrutado con deleite, y con el mismo sentimiento sigo disfrutando lo que ese mes de este año me concedió.

Vino mi segundo nieto, Asier. Hermano de Gael. Fiel reflejo del misterio de la vida.

De esa vida que nos da felicidad y que, al mismo tiempo, por generosa, nos lleva hacia adelante formando un grupo de personas afines, cuyo nombre feliz, bien argumentado, excepcionalmente concebido, se llama familia.

Y llegó Asier.

Sí, llegó Asier. Y llegó con una carita preciosa y con manos de Ángel.

Y llegó para tomar su merecido puesto en su familia, en su casa, al lado de sus padres y de su hermano Gael.

Fue entonces cuando el mes de agosto dio de sí todo lo que llevaba dentro.

El sol corría de un lado a otro siempre consumiendo su mismo camino,
pero esta vez con más alegría, con soltura, con complacencia, pues veía que
su compañera, la luna, le sonreía desde la claridad del día para después
mostrarse de noche como una luna azul. La luna azul de agosto. Ella también celebró que Asier, el pequeño ruiseñor, estaba ya entre nosotros.

Él les llenó de felicidad de la misma forma que lo hizo con su familia.

Y lo hizo de una forma sencilla, como pidiendo paso entre su gente para estar con ellos.

Y… sí. Llegó Asier.

Alma divina y un tesoro que, nosotros, los suyos, guardaremos arropándolo con un amor inconmensurable.

lunes, 23 de agosto de 2010

A MI NIETO

A pesar de estar mi vida llena de trabajo
incluso con una juventud que casi
no recuerdo haberla vivido,
ha sido ella, la vida, la que me ha enseñado
las cosas. Ha sido mi Universidad.

Desde que supe que vendrías,
mi vida tomó otro giro, todo
comenzaba a ser distinto.

Te he visto crecer en la panza de mamá
estando tu papá siempre al lado.
Ambos te hablaban, ambos te querían.
Eran conscientes de que su amor
era todo para ti.

El tiempo se ha hecho largo,
pero dulce ha sido la espera.
Veía cómo se acercaba la fecha.
Todos estábamos regocijados
porque venías a casa.
Un regalo de la vida venía a casa,
a tu casa, a la casa de los tuyos.

Yo, como los demás, deseaba
en mi interior abrazarte y darte
la bienvenida.

La vida estaba a punto
de enseñarme algo nuevo,
algo que nadie más que tú podrías concederme.

Y tú lo convertiste en un regalo.
Ese regalo, ¡bendito Dios!, estaba en tus manos
Y me lo diste. Me has hecho abuelo.

jueves, 11 de marzo de 2010

SOBRE LOS OFICIOS.

Muchas veces me pregunto por qué accederán algunas personas a realizar ciertos oficios: qué es lo que motiva a un sepulturero, por ejemplo, a hacer unas oposiciones para trabajar en un cementerio; qué atractivo tiene ser médico forense; ¿disfruta un mamporrero (hombre que dirige el miembro del caballo en el acto de la generación) ejerciendo su labor?, y a un actor de películas pornográficas ¿qué puede empujarlo a aceptar un trabajo de ese tipo?

El primer caso al que me he referido es de lo más particular, pues un sepulturero tiene que estar psicológicamente muy bien preparado para desempeñar su oficio. En el ámbito laboral, sus aspiraciones son indirectamente proporcionales al tiempo que lleve trabajando, pues cuanto más antiguo sea, en vez de ascender, más veces habrá descendido (a un nicho o a un panteón). Además no se puede decir de ninguno que empezara enterrando ancianos en nichos populares para terminar sepultando fiambres de sangre azul en panteones familiares. En este negocio todos los clientes terminan siendo atendidos por el mismo personal.

En lo sindical lo tienen peor que el que trabaja en un banco, pues en un cementerio son miles de compañeros de trabajo los que tiene un sepulturero y, sin embargo, ninguno de pronuncia ante una mejora económica o laboral, ni mucho menos participan en huelgas ni manifestaciones.

En lo que se refiere a la persona, debe ser muy desagradable oír a un enterrador hablar en la mesa cómo le ha ido el día. A los amigos y familiares siempre les queda como defensa esa frase que dice:”cómete la comida y vete con todos tus muertos”.

Aunque en lo sentimental donde lo tienen más difícil, pues si un sepulturero le regala flores a su pareja, ésta siempre puede pensar que las ha robado de una tumba. O si va a recogerla con el coche del trabajo, imagínense qué mosqueo.

Otro que se las trae, y que también puse antes como ejemplo, es el médico forense: nunca me he explicado cómo una persona, después de estudiar seis años de medicina general, cuando decide hacer la especialidad emplea tres años más de estudios para pasarse toda una vida, ocho horas cada día, rodeado de muertos.

Con lo bien que se lo tiene que pasar un ginecólogo cada mañana. Con la de tías en pelotas que ve un tocólogo. Con la de culos que ve un simple practicante o enfermero. Cuando una persona decide estudiar más que nadie, pues la carrera de medicina no es ninguna perita en dulce, es para tener un trabajo de lo más cómodo y grato posible. Por eso decía que no me explico cómo algunos optan por ciertos oficios.

Aunque si hay alguien a quien admiro y venero, por el valor y el sacrificio que debe suponer ganarse el pan de esa forma, es al exorcista. Éste sí que es un oficio duro y complejo. Y por qué digo esto: por ejemplo, a un fontanero lo dejamos entrar en casa porque cuando una cañería se nos revienta o se nos atasca, es obvio que es la persona más indicada para arreglarla.

Sin embargo, en los espíritus no cree todo el mundo. Hay mucha gente que es “escéptica”, que es una palabra muy complicada de aprender y pronunciar, pero que en el momento en que uno le toma el pulso suena muy culta:”escéptica”, que viene a decir algo así como que “si no lo veo no lo creo”.

A mí con los espíritus me ocurre como con los billetes de quinientos euros, que como no he visto ninguno, no creo que existan.

martes, 2 de marzo de 2010

¿QUÉ NOS FRENA?

“Si bien la muerte nos iguala a todos, nos queda la libertad de escoger la senda que más nos agrade, para llegar hasta ella. No debemos acusar al destino de nuestras desgracias que son las consecuencias de las opciones que hemos hecho. Si el hado nos depara un final idéntico podemos llegar a él por vías diferentes. Evitar que nuestro paso efímero por el mundo sea un tormento está en nosotros. En nuestra elección de vida, en lo que debemos y queremos ser”. De: “El confidente de cristal” FANTASÍAS INTERCALADAS. Nelson Barreiro Gougeon.




Cuantas más veces pienso en la cantidad de caminos que hay para llegar al mismo sitio, más pienso en la estupidez humana. Es una forma de comportarse. Ciertamente, algo o alguien debiera decirnos continuamente estas palabras y hacernos recapacitar en esta observación. De seguro que si todo el mundo fuese consciente de ello, nos miraríamos como compañeros de viaje, pero de un viaje de placer, a sabiendas de que no hay billetes de vuelta. Donde todos iríamos en fila pero sin montarnos los unos en los otros. Sin destrozar la vida del compañero de viaje. Sin tratar de pisotear a nadie. Con respeto y consideración al prójimo. Al individuo de al lado.

Qué inteligente sería poder elegir el uso del camino, es decir la elección de vida, lo que queremos ser, como dice el amigo Nelson. Pero también que esta elección fuera más fácil de conseguir que en la actualidad, en este mundo en el que vivimos.

Qué equivocación más torpe e insana cuando vemos los comportamientos generales de las personas entre ellas mismas. Si entre todos podemos hacer un edificio de ladrillos sólidos para que cuando hayamos partido lo puedan ocupar otros, tal vez nuestros hijos, ¿Por qué no lo hacemos? ¿Qué nos frena?

Es fácil de entender. El ego, la vanidad y la creencia de que somos únicos nos lleva a creer que una vez que se consiga, seremos mejores que los compañeros de viaje.

Pero si no lo conseguimos, entonces le echamos la culpa a terceros del causante de este final. Qué craso error.

Por otra parte es mucho más fácil estimular la vida desde cualquier punto de vista, que complicárnosla con el afán y la ambición desmedida. Y lo triste es que aún sabiéndolo, seguimos empeñados en continuar con el abatimiento de unos a otros. Con el orgullo, la codicia y vanidad como bandera, como estandarte de guerra.

¡Qué estupidez!

En este momento, cuando estoy escribiendo este razonamiento, me paro y me pregunto ¿estaré loco?

miércoles, 24 de febrero de 2010

RELATO INCOMPRENDIDO

-Pues sí, amigo mío. Como te digo, para mantener un hogar... En fin, ya sabes lo que es un hogar...
-No, no sé qué es un hogar.
-Je, je. Claro que ahora no es como cuando vivía en mi casa, porque en casa de uno, estando la madre de uno... En fin, ya sabes lo que es una madre.
-No, no sé lo que es una madre.
-Je, je. Las cosas eran de otra manera. Ahora sí, tienes más libertad, entras y sales, haces lo que quieres, dispones de las cosas a tu antojo. En fin, ya sabes lo que es tener libertad...
-No. No sé lo que es tener libertad.
-Je, je. Naturalmente, llevándose uno bien con su mujer, todo cambia. Porque hay cada matrimonio... Cuando se está enamorado, todo se perdona, se disculpa. En fin, ya sabes lo que es tener una buena esposa...
-No. no sé lo que es tener una buena esposa.
-Je, je. Y menos mal que habiendo dinero se ve todo de otra forma. Porque no hay nada peor que no tenerlo. Si se tiene dinero no hay regañinas, ve uno el mundo de color de rosa. Todo es más... En fin, ya sabes lo que es tener dinero...
-No, no sé qué es tener dinero.
-Je, je. Pero no es eso lo peor. ¡La salud, amigo mío! ¿Y cuando no hay salud? Entonces sí que el mundo es un túnel negrísimo. Pero habiendo salud, hay fuerzas para lo que sea... para... Bueno, ya sabes lo que es tener buena salud...
-No, no sé qué es tener buena salud.
Je, je. ¡Ay, amigo! Menos mal que, de cuando en cuando, uno se distrae yendo a algún espectáculo. ¿Qué vas a hacer? ¡Hay que distraerse! ¡Divertirse! Pero divertirse... En fin, ya sabes lo que es divertirse...
-No, no sé qué es divertirse.
-Je, je. En fin todo esto es hablar por hablar. Pura divagación. Ya sabes lo que te quiero decir...
-No, no sé qué es lo que quieres decir.
-¡Bueno! ¡Pero... qué demonios haces tú en el mundo! ¡No sabes nada de nada! ¡No tienes nada! ¡No comprendes nada! ¡No esperas nada! ¡No dices nada! ¿Qué rábanos pintas tú aquí?
-Pues...

lunes, 7 de diciembre de 2009

ESCEPTICISMO VIRTUAL

Es interesante, cuando menos, comprobar el escepticismo que muestran aquellas personas que no dominan el mundo de Internet y no digamos ya, del ordenador como tal.

El “escéptico” observa y opina desde una situación cómoda. No se preocupa de informarse aunque sea mínimamente, de qué es eso. Cuando lee o recibe noticias de que a través de Internet se han prostituido personas, que se venden fármacos sin escrúpulos, se comercia con el sexo de cualquier edad, se rompen matrimonios o cualquier otra noticia negativa, éste se alimenta de eso para después despotricar sobre la red de redes, llegando, incluso, a insultar al que sí conoce este mundo.

El “escéptico” ataca y ataca sin piedad. Lo hace de forma que el oponente no pueda defenderse. Sencillamente no le deja hablar. No oye su opinión.

Sin embargo este tipo de persona, ya sea en el entorno de sus amistades o en el de su propia familia, sí ha tenido, digamos, la “necesidad” de utilizar la red: cuando quiere saber ofertas para vacaciones, cuando quiere saber qué síntomas tiene tal enfermedad, cual es la nota que ha obtenido alguien de los suyos en la Universidad, buscar algo que hable de un tema en concreto que le preocupa o por el que tiene curiosidad, o bien qué cuenta un familiar que está lejos.

En fin tantas y tantas cosas (millones) de las que nos podemos beneficiar. Y no hablemos ya de la interconexión entre personas de todo el mundo.

Pero la enmienda es muy difícil de llevar a cabo con este tipo de personas que, a medida que va despotricando de lo que no conoce se va volviendo cada vez más detestable. No solo practica la política de oídos sordos, sino que todos ellos ya tienen preparada la misma respuesta a la pregunta de: ¿por qué no te preocupas de saber algo aunque sea un poco, de este mundo virtual?

-No, a mi se me dan muy mal esas cosas.

¡¡Pues no opine, y deje de despotricar, caramba!!

lunes, 30 de noviembre de 2009

UNOS DIAS DE RELAJACIÓN

A dos millones de años luz de mi casa hay un balneario de aguas termales que he visitado recientemente. Y digo a esa distancia, porque todo lo que sea disponerse a salir de una Isla supone, en términos metafóricos, recorrer una distancia infinita. Así como para los que viven en la península supone una salida el desplazarse de una ciudad a otra, el efectuar el mismo trayecto desde una Isla suele ser más bien un viaje, pues forzosamente hay que viajar en barco o en avión.

El lugar no está mal. Como casi todos estos establecimientos, procuran estar apartados y lo dotan de la mayor tranquilidad y sosiego posible para sus clientes y visitantes. Todo tiene su horario. Los diferentes servicios que ofrecen así lo tienen programado. El centro médico, los enfermeros, los especialistas en dietética y masajes, el restaurante, el kiosco de prensa, en fin, todo.

Ah, también los pajaritos pían de 6,30 a 8 de la mañana y de 7 a 8,30 de la tarde. Sé bien lo que digo porque mi habitación daba justamente enfrente de la arboleda del paseo, y puedo asegurar que es precioso y tremendamente agradable el oír su cantar al despertar así como que sea su piar el primer sonido que recibas por la mañana.

¿A que ha quedado bonito lo que he dicho anteriormente sobre los pájaros? Bueno, pues, por el contrario, confirmo que otra cosa distinta es que 200.000.- pájaros (uno más o uno menos, tampoco vamos a discutir) piando al mismo tiempo sobre el mismo árbol, alrededor de hora y media y justo delante de tu balcón, tiene guasa. Eso no hay capacidad humana para aguantarlo. Y eso que le eché al asunto todo el amor que tengo hacia algunos animales. Pero ni eso fue capaz de calmarme los nervios en ese momento.

El ambiente en general es muy saludable. Antes de continuar debo decir que mi mujer y yo éramos los más jóvenes. De hecho nos podían confundir con unos chavalillos paseando entre los allí acomodados.

El ciclo de edad era superior, pero, además, la mayoría iba por necesidades puramente médicas o de tratamientos termales. Nosotros acudimos simplemente por relax. Los últimos acontecimientos en mi familia hacían del todo necesario estos días de paz y tranquilidad.

Han sido unos días realmente tranquilos en los que se puede decir que hemos conseguido el fin que perseguíamos. Posiblemente lo repitamos. No obstante, y en honor a la verdad, debo decir que la convivencia de estos días con las personas mayores, al margen de sus múltiples y variadas dolencias, ha sido gratificante.

La procedencia de estas personas era muy dispar, y sin embargo, ello no ha sido óbice para encontrar en ellas uno de los tesoros más preciados y que hoy día está escaseando. Me refiero a la educación.

He vuelto a revivir aquellas viejas “normas” de la educación. De aquella educación que se practicaba a nivel de calle. Con qué gusto te dicen “buenos tardes” cuando pasan a tu lado. “Buenos días” o “buenas noches” a la entrada en el comedor. O como cuando necesitan usar una silla y te la piden porque la que está en tu mesa está libre, pues lo hacen con el debido respeto y tratando de usted a quien no conoce. O simplemente te obsequian con una leve sonrisa cuando los cruzas por tu camino.

Estos detalles, que se multiplican a diario en estos sitios, son los que me hacen pensar que la juventud de estos tiempos que corren –generalizando, naturalmente- no está precisa y tristemente en esta línea. Mucho miedo me da que con esta o quizás las próximas generaciones se pierda esto que, a todas luces, son las normas más elementales de la convivencia humana.

Y la paradoja de todo esto es que, la mayoría de estas personas mayores a las que me refería no han tenido, en su gran mayoría, oportunidad de ir a la escuela. Esas viejas “normas” la han aprendido de sus padres, de lo que vieron, de lo que le dijeron, de la vida. No como ahora, que todo el mundo civilizado está escolarizado y con centros de altos niveles.

martes, 17 de noviembre de 2009

Cantinflas

Este sí que era un humorista de los pies a la cabeza. Personaje, sin duda, que apareció al principio como despistado y bobalicón, pero que después fue convirtiéndose en un espabilado muy ocurrente y genuino.

Si hubiese sido presidente del gobierno de su país, sería más sonriente y alegre. Confiaría en las personas que son más inteligentes que él. Le preocuparía que sus conciudadanos fueran felices.

Sería un hombre de diálogos rápidos, situaciones chocantes. Trataría los asuntos de estado con humor procaz y simplista, en lugar del humor pobre y soez que se practica hoy día y que parece que está en boga.

Porque yo pienso que el humor está en la situación, no en la manera de contarlo o escribirlo. No sé donde leí una vez que el humor no se busca haciéndolo. El humor sobrevuela. Pero este hombre al que todo el mundo quiso, tanto en la pantalla como fuera de ella, se arrancaría la cabeza antes de que las colas del desempleo creciesen.

Sabría en todo momento establecer un orden de prioridades sin utilizar para ello papel ni lápiz. Sabría, porque así creció, que en la educación y formación de las personas está la solución a los muchos problemas que padecemos hoy día.

Pero, claro, estas decisiones las tomaría siendo, como fue, un humorista, actor y benefactor. No un político.