sábado, 10 de enero de 2009

Pásalo.

Anoche me tomé una pastilla para tranquilizarme y poder dormir mejor. Lo hago muy de tarde en tarde, cuando realmente el cuerpo me lo pide. Me levanto esta mañana fresco como una lechuga, me ducho, me afeito y me voy al bar del barrio a tomarme un café y leer el diario local que ofrece el bar a sus clientes.
No habían pasado ni diez minutos, y ya necesitaba otra pastilla. Esta era de pura necesidad y urgente. Empecé leyendo política y veo guerras y sangre en primera fila. En ellas, dolor y muerte. Al lado un anuncio de Ikea.
Paso a páginas de sociedad. ¡Amigo! Con la iglesia hemos topado. Una tía con la cara operada trescientas veces que roza la monstruosidad. La ex-mujer de un torero, hortera a más no poder, diciendo horteradas. Un alcalde ladrón dando lástima. Alguien que dice que una tal Ana Rosa es muy humilde.
Paso página de nuevo y miro los sucesos. La vuelvo a pasar en cuanto veo algo que empieza por: "acuchillado/a cuando se dirigía a...". En ese momento me traen el panecillo y el café.
Echo el aceite a la tostada y disuelvo el azúcar en el café. Abro de nuevo el Diario y prosigo en el capítulo de anuncios. Cerca de tres páginas enteras de gente pidiendo trabajo y vendiendo cosas.
Doy un sorbo al café y veo de reojo que las siguiente páginas están repletas de servicios de señoritas malas -o buenas, según se miren- donde caben hasta travestís.
Por fin llego a la siguiente página y me encuentro con una enorme esquela en la que se me informa de una defunción -esta vez, un conocido-.
Ahí desisto ya de continuar. Cierro el diario y lo pongo encima de la mesa. Doy un bocado al panecillo intentando olvidar lo leído para no deprimirme.
-Disculpe, ¿ese Diario es del bar? - me dice un fulano al acercarse a mi mesa.
-Sí, lléveselo.

5 comentarios:

Dante dijo...

Como comentara en tu otro blog, ultimamente los periódicos chorrean sangre, hermano. Uno busca esos pocos minutos de distendimiento, y te encontrás con que página que abras es una masacre o el recordatorio de algo nefasto. Excelente decisión la de dejar que se lleven el diario. Fue lo más sano y acertado, al menos ese día. Un abrazo.

fonsilleda dijo...

Algo así escribimos todos en algún momento. Tal como están las cosas, es lo que está de moda y, tal como están las cosas, es lo que nos queda al ir cumpliendo años.
Da gusto leerte aquí, en esta casa tuya por la que no pasas frecuentemente.
Bicos.

anabel dijo...

Hola, Manuel:
abres el diario en Hamburgo y pasa exactamente lo mismo: dan ganas de no leerlo... Pero a veces también se hacen eco de alguna buena noticias. Y por eso, habrá que seguir echando un vistazo.
Me alegra mucho encontrarte por aquí.
Besotes.

Mónica dijo...

Hola Manuel:

Un placer "colarme" por vez primera en tu casa.
Recuerdo haber leido este texto en otros lugares comunes a ti y a mi jeje
Pues ya ves compañero, los periodicos son lo que tienen: no siempre traen noticias agradables.
Un abrazo fuerte.

Sonia Antonella dijo...

Hola!
Un placer recorrer tu blog...y repito lo que te dije hace un tiempo...tienes un alma muy sensible.Por qué tenemos esa maldita costumbre de desayunar con las miserias humanas?
Yo lo primero que hago al abrir el diario es leer los titulares...luego paso al horóscopo y espectaculos.Apenas se me acaba el café,leo las noticias.Oye! porque por más que nos duela tenemos que estar informados no?


besitos
Sonia