Un estúpido puede convertir a millones de seres en estúpidos en cuestión de días o de meses, pero difícilmente un sabio convertirá a mucha gente en sabio.
Y en cualquier caso, el proceso será siempre más lento y más costoso. Basta observar como una estúpida televisión, en manos generalmente de tipos estúpidos, está convirtiendo este país en un país de estúpidos que miran embobados a una caja cada día más tonta.
He llegado a esa edad en la que uno puede permitirse el lujo de decir libremente lo que piensa, (siempre que haya para las lechugas y los tomates).
Y para empezar pienso que hay demasiados hijos de puta sueltos por el mundo. Las cosas no están como están por casualidad ¿O tú qué te creías?
Detrás de cada canallada hay un canalla. Detrás de cada golfería hay un golfo. Detrás de cada crimen contra el hombre o contra la naturaleza hay un mal bicho, hijo de mala madre aunque su madre sea una santa.
La fama es el rumor que te sigue a cuatro metros de espalda. Hay famosos que nunca desearon serlo. Que hubieran dado el reino de su éxito y poder, para que el rumor de su fama les persiguiera a muchos kilómetros de sus espaldas. Aspiraban a vivir entre los mortales en la normalidad del anonimato y en el olvido voluntario de la taberna y en el mus con los amigos. Eso, paradójicamente, los hacía aún más grandes y especiales. Humanizaba su grandeza y engrandecía su vanidad.
Pero no siempre es así.
Hay gente famosa y gente con éxito. Un famoso puede serlo pese a su voluntad. Son famosos, por ejemplo los asesinos más brutales, porque logran salir del anonimato gracias a su salvajismo. El éxito en cambio es la consecuencia del talento, la disciplina y el trabajo.
Hoy tenemos más famosos que triunfadores. Hoy hay famosos que lo son porque la estupidez, lo grotesco, lo burdo y lo falso, siempre tiene quien le escriba y quien le vea. Para esto no hace falta ni talento, ni disciplina, ni trabajo, solo un rostro impenetrable, una vanidad psiquiátrica y una ambición enfermiza.
Cuando hablas con ellos, con estos famosos sin oficio, descubres su levedad, que puede ser, incluso más severa que su frivolidad. Por eso evitan situaciones de verdad , encuentros sinceros, entrevistas sin trampas ni cartón. Saben lo que pueden dar de sí y no desconocen que su fama es un globo rodeado de alfileres, que puede explosionar con un movimiento falso.
En realidad no son mejores que la fama que les antecede y bien se podría decir de estos divos y divas, tan meteorológicos que viven en las nubes de su insolvencia, de su fama, y que tienen la brevedad de la cocaína. El éxito, al menos, dura un poco más.
domingo, 22 de septiembre de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
UN ENFERMO GRAVE.
Hacía muchos años que no veía a Jaime Cano. Es posible que más de diez. Por eso, cuando el otro día lo encontré y empecé a persuadirle del terrible problema que le aquejaba, no pude evitar un hondo pesar.
Jaime había sido siempre un muchacho ecuánime, sereno, bondadoso, apacible y lleno de sanas y nobles ambiciones. Hasta que un día decidió marcharse a América. Como casi todos, al principio hubo de soportar los avatares del frío, el insomnio e incluso el hambre en su más estricto sentido de la palabra; trabajó en el puerto de Nueva York como descargador siendo ésta la primera tarea entre las múltiples que luego hubo de desempeñar.
Un día apostó por las carreras de caballos y reunió un buen montón de dólares. Y éste fue el primer paso que le llevaría a su actual enfermedad: ganar dinero.
En su rostro, en sus manos cuidadas y repulidas, en su traje de impecable factura, en las innumerables joyas que ostentaba, se veía marcado indeleble el estigma de ganar dinero.
-¿Qué puedo hacer? –me preguntó con una mirada inmensamente angustiada.
-Apártate del dinero, Jaime, antes de que sea demasiado tarde –le dije apoyando una de mis manos en uno de sus hombros.
-Pero... ¿cómo? Cuando uno empieza, ya no se puede parar. ¡Hay que ganar más dinero, más dinero, más dinero...! ¡Es horrible, créeme! Empieza uno por unos cuantos dólares, luego hacen falta más, y después más, y más...
-Ya sé que no es fácil el esfuerzo, Jaime. Pero debes intentarlo.
Jaime guardó silencio. Después, brillando sus ojos intensamente, me asió por la solapa desesperadamente.
-¿Tú has ganado dinero alguna vez? ¿Tú sabes lo que es eso?
-No, Jaime, la verdad es que lo ignoro. Pero...
-¡No digas nada, porque no podrías comprenderlo! El dinero te transporta a paraísos fiscales, te hace sentirte más fuerte, más seguro de ti mismo. Hasta parece que las personas son más amables contigo. Luego... viene la realidad, y caes en le desesperación.
-TE comprendo, Jaime. No obstante, ¿por qué no procuras ganar cada vez menos dinero? Un poquito menos cada día, hasta que llegues a ser una persona normal. Apenas ganar para subsistir.
-¡Qué fácil es decirlo así!
Y Jaime se perdió en la noche, vacilante, cabizbajo, arrastrando los pies como un muñeco de marionetas, mientras el reflejo de sus sortijas se confundía y mezclaba con las estrellas.
Jaime había sido siempre un muchacho ecuánime, sereno, bondadoso, apacible y lleno de sanas y nobles ambiciones. Hasta que un día decidió marcharse a América. Como casi todos, al principio hubo de soportar los avatares del frío, el insomnio e incluso el hambre en su más estricto sentido de la palabra; trabajó en el puerto de Nueva York como descargador siendo ésta la primera tarea entre las múltiples que luego hubo de desempeñar.
Un día apostó por las carreras de caballos y reunió un buen montón de dólares. Y éste fue el primer paso que le llevaría a su actual enfermedad: ganar dinero.
En su rostro, en sus manos cuidadas y repulidas, en su traje de impecable factura, en las innumerables joyas que ostentaba, se veía marcado indeleble el estigma de ganar dinero.
-¿Qué puedo hacer? –me preguntó con una mirada inmensamente angustiada.
-Apártate del dinero, Jaime, antes de que sea demasiado tarde –le dije apoyando una de mis manos en uno de sus hombros.
-Pero... ¿cómo? Cuando uno empieza, ya no se puede parar. ¡Hay que ganar más dinero, más dinero, más dinero...! ¡Es horrible, créeme! Empieza uno por unos cuantos dólares, luego hacen falta más, y después más, y más...
-Ya sé que no es fácil el esfuerzo, Jaime. Pero debes intentarlo.
Jaime guardó silencio. Después, brillando sus ojos intensamente, me asió por la solapa desesperadamente.
-¿Tú has ganado dinero alguna vez? ¿Tú sabes lo que es eso?
-No, Jaime, la verdad es que lo ignoro. Pero...
-¡No digas nada, porque no podrías comprenderlo! El dinero te transporta a paraísos fiscales, te hace sentirte más fuerte, más seguro de ti mismo. Hasta parece que las personas son más amables contigo. Luego... viene la realidad, y caes en le desesperación.
-TE comprendo, Jaime. No obstante, ¿por qué no procuras ganar cada vez menos dinero? Un poquito menos cada día, hasta que llegues a ser una persona normal. Apenas ganar para subsistir.
-¡Qué fácil es decirlo así!
Y Jaime se perdió en la noche, vacilante, cabizbajo, arrastrando los pies como un muñeco de marionetas, mientras el reflejo de sus sortijas se confundía y mezclaba con las estrellas.
viernes, 21 de junio de 2013
Insultos de hombres educados.
Yo no lo presencié, pero es igual.
- A mi juicio, señor, usted carece de los más elementales
principios de educación.
- Los juicios son muy subjetivos, y de la misma forma que
usted tiene esa opinión de mí, yo creo que usted, en su vida, atenta contra el
Séptimo Mandamiento..
- Eso no deja de ser un juicio temerario por su parte, así
como también puede serlo por la mía, al decirle que le considero carente de
arrojo, denuedo y, por ende, valentía.
- Si tenemos en cuenta la enorme influencia de la sangre
paterna en nuestra propia idiosincrasia, es muy fácil para mí suponer que su
ascendiente más cercano no pertenece a una raza pura, sino, por el contrario,
mixtificada y turbia.
- Créame, señor, pero noto dentro de mí algo así como un
deseo que propende a causarle un deterioro parcial de su faz.
- Eso sería factible si usted, como ente normalmente
constituido, fuese capaz de llevarlo a efecto, arrastrando las consecuencias
que como furiosa reacción brotasen en mí.
- Dígame una cosa sinceramente, si es que de ello se
considera capaz: ¿no le produce angustia pensar que la cantidad de hormonas masculinas
con que cuenta usted asciende a un número ridículamente escaso?
- La verdad, nunca he pensado en ello, pero aunque ese
aserto tuviera verosimilitud, considero aún más angustioso el caso de usted, el
cual consiste, según rumores, en la tácita anuencia que usted proporciona a su
cónyuge, para que ella nade en la abundancia de veleidades, escarceos y ángulos
semejantes.
- Estamos llegando a un punto, señor mío, en el que quizá lo
más sensato sea que salgamos a la calle y midamos nuestras fuerzas físicas,
intercambiando una serie de golpes y daños que terminen con esta acalorada
discusión.
- Verdaderamente sería lo más justo y práctico, ya que yo,
por mi parte, anhelo fervientemente, practicar en usted el homicidio.
-Ése es justamente mi deseo.
-¡Pues ya puedes ir saliendo, porque te voy a partir la
boca!
lunes, 29 de abril de 2013
CARTA A MAR, MI NIETA.
Acababa de empezar su andadura el mes de abril. Todo estaba
quieto y expectante al mismo tiempo, para ver qué traería este mes al mundo.
Aparentemente todo seguía igual, el cielo se encendía y se apagaba
a medida que iban transcurriendo las horas, la gente andaba en sus quehaceres,
el viento corría a su antojo y todo parecía inmerso en un continuo ir y venir
de acontecimientos.
Pero el acontecimiento más hermoso acaeció antes de haber
transcurrido la primera semana de ese mes dichoso. Acababa de venir al mundo mi
nieta Mar. Ese angelito que desde el mismo momento en que entró en nuestras
vidas ya florecía y brillaba. Y brillaba haciéndole la competencia al Sol, que
hasta éste se sintió celoso, pues la pequeña Mar brillaba por sí sola. Era como
si una pequeña partícula se hubiera desprendido de él.
Y con ella también llegó la felicidad y el regocijo de toda
su familia. Ha llegado y ya ha ocupado su sitio en ella, como la más hermosa,
como la más bonita joya que pueda ser admirada.
Ya está arropada a sus padres, tíos, abuelos y cuenta ya con
la compañía, el amor y la alegría de sus primitos Gael y Asier, quienes ya la
han besado como sangre de su sangre, como diciéndole: “Anda, Mar, que tenemos toda
una vida por delante y hemos de recorrerla y vivirla juntos.”
miércoles, 24 de abril de 2013
HOY POR HOY.
Llevamos ya mucho tiempo recibiendo hasta el hastío,
noticias y sucesos llenos de insidia por
parte de la clase política, y todo ello nos está avocando a una especie de
conformismo, tan peligroso, como el propio abandono de las cosas que nos competen directamente.
Y es que ya nos empieza a dar todo igual. Mientras las
muertes que en gran número y a diario, nos está zumbando en los oídos; mientras
el hecho de que la corrupción está precisamente justo al lado de nuestra casa, etc., en nuestro entorno diario seguimos viendo
corrupción con la misma frialdad
con la que vemos pasar a una persona por la calle, o a alguien que pide
en las esquinas.
Miedo me da la inercia que están llevando las cosas. Todo es
impune, cuando la evidencia de la culpabilidad o, cuando menos la
incompetencia, es bien palpable.
Así y todo mucho me temo que, a este paso, tampoco creeremos
la gran noticia de que la justicia funciona bien, que los políticos son limpios
y honrados, que la gente es solidaria con el sentir del pueblo. No, tampoco lo
creeremos.
Tan solo nos pararemos a pensar y encontrar extraño, cuando
alguien nos aconseje poner tomate frito a un bizcocho. Esa será, sin duda, la
noticia a destacar del día.
viernes, 12 de abril de 2013
RELATO BREVE
El otro día tomando unas cañas con mi amigo Felipe, me
decía, que la noche anterior, al llegar a su casa, se encontró a su mujer en la
cama con un señor. Naturalmente – me seguía contando-, lo primero que hice fue
preguntarle:
-¿Quién es ese señor?
Ella, roja como un tomate,
no dijo nada.
Pero insistí:
-¿Quién es ese señor?
Ahora ella se quedó pálida
como una tuerta (las tuertas también pueden estar pálidas) y tampoco dijo nada.
Por tercera vez rugí como
un demonio:
-¿Quién es ese señor?
Y tampoco esta vez obtuve
contestación.
Se lo he preguntado más de
cien veces, sin que, hasta ahora, haya abierto su boca.
Tú no me conoces – me
decía- pero yo soy muy testarudo. No sé lo que tardaré. Pero un día u otro
acabara por decirme quién era ese señor.
Y es que hay que ser así.
Porque como te vean débil de carácter, ya pueden pasar años, que nunca te dirán
quién era aquel señor.
Genial, mi amigo Felipe.
martes, 26 de marzo de 2013
RIGUROSAMENTE TIESO
El sorprendente grupo Siempre Así ha sacado una canción que se titula “Completamente tieso”. Eso me ha hecho recordar a un amigo mío muy simpático que decía cuando las cosas no iban bien, que estaba “rigurosamente tieso”.
Esta figura, la de estar rigurosamente tieso, debería de enseñarse en las facultades de económicas y también en la de empresariales. Porque uno puede estar: chungo de papeles, con media ruina, media ruina en lo alto, tieso como las garrochas de los vaqueros, mohama de Barbate, boquerón, a dos velas, y debiendo hasta de callarse. Pero estar “rigurosamente tieso” es una figura que supera a todas las demás.
Y significa que el damnificado necesita, en vena, dos inyecciones de capital del Banco de España, como mínimo, para evitar el no poder respirar. Así está hoy día más de uno. Vendiendo la moto para poder comprar la gasolina.
¿Qué no puedes pagar la hipoteca? Te comprendo. Porque a mí me han cortado hasta las luces del coche.
Completamente tieso. Siempre así. Tieso.
M.M.
miércoles, 13 de marzo de 2013
EXAMEN
-¡Vamos a ver, señor
Fernández! Díganos: ¿a qué cantidad de calorías habría que someter el azul de
metileno para que la ebullición se produjera, sin mezcla de nitratos básicos?
-Mi padre es el director
general de la Unión Mercantil de Bancos Poderosos.
-Bueno, entonces díganos.
¿cuántos y cuáles fueros los reyes godos, por orden cronológico y nombres?
-Además, mi padre dirige la industria
de madera de ébano en el Congo.
-En ese caso, ¿sabría
decirnos quién descubrió el Polo Norte?
-También tengo un tío carnal
que es el gerente director de la Automóvil Corporation Limited, de Washington.
-¿Puede decirnos, en tales
circunstancias, quién descubrió América?
-¿Ha oído hablar de Ford,
señor profesor? Pues era íntimo de mi abuelo y ahora, sus hijos, de mi padre.
-Díganos cuántos fueron los
Reyes Magos.
-Y el mes próximo, mi padre
comprará todas las acciones de la Hünter Krogger Fritz Petrolera-Responda:
¿cuántas son dos y dos?
-Y cuando muera mi abuelo,
heredamos otros cinco mil millones.
-¿Una y una?
-Toda la provincia de
Guadalajara, Barcelona, Almería y las Vascongadas son nuestras.
-¿Recuerda cómo se llama
usted?
-Pedro.
-¿Cómo más?
-Mi hermana Marisa es novia
de un nieto de Rockefeller.
-En fin, díganos lo que
quiera.
-¿Lo que yo quiera?
-Sí, señor.
-Pues…
-Está bien: aprobado. Puede retirarse.
M.M.
M.M.
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